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Homeopatía y el decálogo de la salud

Ilustración de gránulos en forma de corazón.

En otras ocasiones he hablado en mi blog acerca de la homeopatía. He expresado mis sentimientos al respecto, y he intentado mostraros hasta qué punto la práctica homeopática ha moldeado mi vida y mi experiencia personal. No sé si habré tenido éxito porque nadie aprende en cabeza ajena. Bueno, en el fondo no es mi intención la de ir por la vida pontificando, sino como me enseñó mi padre: predicando con el ejemplo.

Nunca olvidaré el día, hace un par de años, en que mi esposa llevó a mi hijo pequeño a la consulta del pediatra. Por motivos de trabajo yo no pude acompañarlos, ya sabéis como es la vida moderna, mucho de moderna y muy poco de vida. El médico trató a mi hijo con diligencia, y luego, casi como ocurrencia de última hora, incluyó una anotación a mano: Coffea Tosta. Se trata de un preparado homeopático. La verdad, a mí no se me hubiera ocurrido ni en mil años; claro que yo no soy médico.

Se me ocurre que la situación es muy distinta en Suiza. Allí, la homeopatía ha sido aprobada en referéndum. No por médicos o por políticos, sino por el pueblo soberano de la neutral y ponderada Suiza. En nuestro país, la Organización Médica Colegial ya calificó la homeopatía como acto médico. Al final, lo que importa realmente es que un niño de diez años va al médico con el “trancazo” habitual en esta época del año, y al final hay un médico amable que sabe exactamente qué recetar. ¿Acaso no es eso lo que todo padre y madre desea para sus hijos?

Yo hago vida sana en lo que puedo, y también se lo recomiendo a los míos. No sigo todos los pasos que recomiendan en la web www.cierralapuertaalagripe.es, pero casi, casi. Como sano para vivir sano. Practico algo de ejercicio (no tanto como quisiera yo). Me hidrato. Tomo vitaminas (no supervitaminándome como el Superratón de antaño, sino con fruta y verdura). No fumo y sólo bebo alcohol ocasionalmente. Me lavo las manos y sigo prácticas higiénicas saludables. Disfruto con los míos. Me dejo cuidar.

¿Qué me falta? Sólo un elemento del Decálogo Vida Sana. Tengo la homeopatía bastante abandonada. Mi hermana me dice que no sirve para nada. De acuerdo, Belén, pero yo tengo mejor salud que tú. Y al ritmo que devoras codillos, quizá quieras replantearte las cosas.

Pero no soy quién para decirle a ella, o a usted querido lector, cómo vivir su vida. Decídalo usted y ejerza el libre albedrío. Yo solamente quiero vivir. Vivir sano, vivir en una sociedad que valora los esfuerzos que los (y las) profesionales sanitarios en pro de nuestro bienestar, tanto físico como mental. Sobre todo mental, que en este mundo frenético todo es prisa, velocidad, y demasiadas veces falta el tiempo para disfrutar de lo que hay a nuestro alrededor.

Esta es mi pequeña contribución. Puede que la encuentres adecuada o no, pero la he hecho con mi mayor ilusión.

Así que este invierno, ya sabes: “cierra la puerta a la gripe y ¡suma salud!” 

Sinceramente (y de un modo muy respetuoso), tu amigo Arturo.

Fuentehttp://fisicadepelicula.blogspot.com.es/2014/02/homeopatia-y-el-decalogo-de-la-salud.html

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