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¿Para qué sirve una citología?

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¿Qué es?

La citología, o prueba de Papanicolau, consiste en el estudio microscópico de las células del cuello uterino para poder descartar la existencia de células cancerígenas. El cuello del útero, también llamado cérvix, es la parte más baja del útero, la cual se abre en la parte superior de la vagina. 

¿Cómo se realiza esta prueba?

La matrona o el ginecólogo introducen en la vagina un instrumento, llamado espéculo, que ayuda a visualizar bien la zona de donde se tomará la muestra. Se raspan células con un pequeño bastoncillo y se envían al laboratorio para su estudio.

Para esto te tendrás que colocar acostada en la cama de exploraciones con las piernas separadas y apoyadas en las perneras. 

¿Resulta molesta?

En principio la citología no duele, aunque en ocasiones puede resultar una prueba algo molesta, sobre todo por la tensión y los nervios. Lo que sí es bastante frecuente es que tengas un ligero sangrado tras la realización. 

¿Con qué frecuencia sería apropiado realizarse una citología? 

Si tienes menos de 65 años deberías empezar a realizarte esta prueba desde que comiences a tener relaciones sexuales. En algunos programas de salud proponen realizar la citología  a partir de los 25-35 años porque se ha demostrado que es el periodo en el que aparecen lesiones con mayor frecuencia.

Normalmente se comienza realizando dos citologías separadas de un año y, a partir de ahí, cada dos o cinco años, siempre y cuando el resultado sea normal y no tengas factores de riesgo que justifiquen hacerlas con mayor frecuencia.

Cada comunidad autónoma tiene establecido un protocolo que determina la frecuencia con la que se realiza esta prueba. En la mayoría de las clínicas privadas, sin embargo,  se realizan por sistema en cada revisión ginecológica anual.

Es importante también que consideres la necesidad de realizarte una citología si has cambiado de pareja sexual

Habla con tu matrona para que te informe del protocolo de tu comunidad y te indique con qué frecuencia debes hacer tus controles. 

¿Necesito alguna preparación previa? 

Es conveniente que tengas en cuenta las siguientes consideraciones:

  • No mantengas relaciones sexuales en las 48 horas previas a la prueba
  • Intenta que hayan pasado cuatro o cinco días de tu última menstruación
  • No realices lavados vaginales internos. Es suficiente con el aseo diario con agua y jabón
  • No uses tratamientos tópicos entre cinco y siete días antes a la prueba (óvulos, espermicidas, cremas vaginales…). Podrían alterar el resultado de la prueba.
  • Procura informar a la matrona o ginecólogo que vaya a realizarte la prueba de si tomas alguna medicación
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