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LUNARES: ¿BENIGNOS O MALIGNOS?

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La mayoría de la población presenta alguna mancha en la piel. En algunas ocasiones estas manchas son tumores benignos formados por el crecimiento acelerado de capilares sanguíneos y se conocen como angiomas. Estas manchas no se complican ni se malignizan nunca aunque permanezcan durante años.

Otro tipo de manchas en la piel son los lunares. Estos, a diferencia de los angiomas, se producen por un aumento en la formación de melanina, un pigmento marrón responsable del color que adquiere la piel cuando se expone al sol. Estas manchas son las que deben ser objeto de vigilancia ya que pueden evolucionar a lesiones malignas. Te explicamos cómo debes vigilarlos para evitar que esto ocurra.

¿POR QUÉ DEBO ESTAR ATENTO A LOS LUNARES?

Pese a que la mayoría de los lunares son benignos y no requieren tratamiento alguno existe un porcentaje de ellos que pueden transformarse en melanoma, un tipo de cáncer de piel. Esto hace que los lunares nos sirvan como marcadores de riesgo de un posible melanoma, alertándonos de cualquier cambio que haga posible un diagnóstico precoz y eficaz.

Es llamativo que algunos de los melanomas se diagnostiquen en personas con pocos lunares. Esto se debe a que las personas con mayor número de lunares suelen disponer de mayor información y mayor concienciación del riesgo que tienen, lo que facilita que hagan más controles y consigan así un diagnóstico más precoz que aquellos que tienen muy pocos lunares. Si estos últimos tienen la mala suerte de presentar un melanoma, éste será posiblemente diagnosticado más tardiamente, uno de los puntos clave a la hora de tratar cualquier lesión cancerosa.

Así que, tengamos pocos o muchos lunares y tengamos o no antecedentes familiares de melanoma de piel, debemos ser lo más rigurosos posibles a la hora de vigilarlos.

¿ QUÉ DEBEMOS VIGILAR? 

La vigilancia de los lunares debe hacerse por uno mismo, preferiblemente todos los meses, observándolos a simple vista o bien ayudados por fotografías y así poder descubrir posibles cambios en ellos.

Otra opción es acudir regularmente a la consulta del dermatólogo para que sea este profesional quien los evalúe con instrumentos más específicos, como por ejemplo, haciendo uso de la dermatoscopia digital.

En cuanto a la autovigilancia uno debe prestar atención a la presencia de lunares con características ABCDE. Estas letras indican las iniciales de los conceptos que debemos considerar a la hora de evaluar los lunares:

  • Asimetría
  • Bordes irregulares o difusos
  • Color no homogéneo
  • Diámetro mayor de 6 mm
  • Evolución del lunar. 

Aún con todas estas indicaciones, no dudes en acudir a la consulta de tu médico o dermatólogo si observas cualquier cambio llamativo e injustificado en alguno de tus lunares. Recuerda, el diagnóstico precoz es vital.

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