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Los remedios de la abuela

Ilustraciones de varios productos que contienen vitaminas A, C y D.

Aunque el invierno ya va pegando coletazos, los virus todavía están en el ambiente y no es muy extraño pillar un buen resfriado, especialmente ahora que nos confiamos cuando sale un poquito el sol. Nosotras estamos todavía recuperándonos del mayor catarro que hemos pasado este invierno, y quizás si hubiéramos seguido alguno de nuestros propios consejos ya hubiera sido menos. Porque mira que hay remedios naturales… En casa ahora prescindimos de muchos de ellos por intolerancias alimentarias, pero desde pequeña he visto como mis padres los usaban porque el punto débil de mi hermano pequeño era la garganta, y el pobre ya tomaba demasiadas medicinas sintéticas.

Este post es para daros a conocer algunos «remedios de la abuela» usados por mis padres y por mi misma que os pueden ayudar a combatir los síntomas gripales y catarrales. A grandes rasgos estos se pueden resumir en tos, mocos, congestión nasal y dificultad respiratoria. Lo mejor es que los remedios que os traigo son polivalentes, lo que viene a ser eficaces para la mayoría de los síntomas a la vez; y al ser productos naturales se pueden combinar. Solamente debemos tener en cuenta las particularidades de cada persona que, como es mi caso, tenga alguna alergia o intolerancia a algún componente. Asimismo no es recomendable la miel para menores de un año por el riesgo de desarrollar botulismo, así que debemos tener cuidado con lo que le damos a los peques.

Empezaré con los remedios que todos conocemos: el limón con miel y un chorrito de agua caliente para aliviar el dolor de garganta y aclarar la voz, la leche caliente con miel también para la garganta, las gárgaras de limón cuando tenemos placas, los vapores -mejor con gotas de eucalipto- para aliviar la congestión nasal, calmar la tos y favorecer la respiración. Y no olvidemos las infusiones de tomillo, con sus propiedades antibióticas; o las de flor de malva con sus efectos antiinflamatorios.

Para mi el remedio estrella es el jarabe de cebolla. «¡¡¡Puaaaghhh!!! ¿¿¿Cebolla???» Estaréis pensando… pero os aseguro que el sabor es mejor de lo que os esperáis. Es muy efectivo para suavizar la tos, por la miel y el limón que también contiene, y para expectorar, gracias a las propiedades de la cebolla. La elaboración es muy sencilla: cortamos a trocitos una cebolla grande y la metemos en un recipiente de cristal con tapa (también nos puede servir un vaso de cristal y tapamos con un plato pequeño) y añadimos miel que cubra la cebolla, o dos cucharadas de azúcar moreno en su defecto. Tapamos el recipiente y dejamos macerar toda la noche, a la mañana siguiente añadimos el zumo de un limón y colamos nuestro jarabe para retirar los trozos de cebolla, que ya habrá soltado su jugo. La forma de tomar este jarabe es a sorbos a lo largo del día, ya veréis como pronto tendréis mejoría. Y para demostrar que su sabor no es desagradable os contaré que ayer le hice uno a mi hija para ayudarla a expulsar los mocos y aliviar la tos, cuando le di a probar una cucharada vino corriendo detrás mía diciendo «Mami más».

El último remedio que os traigo es cosecha de mi tía que regenta una tienda de productos naturales, ecológicos y dietéticos. Los ingredientes son cebolla, tomillo, orégano y eucalipto. Para este jarabe ponemos la cebolla a hervir, cuando esté cocida añadimos las especias y lo tapamos. Dejaremos reposar todo durante cinco minutos y colaremos después. El resultado será una infusión lista siempre que la necesitemos. Se toma caliente tres veces al día y se endulza con azúcar morena o miel, esta última siempre es preferible por sus propiedades antimicrobianas, antisépticas y antioxidantes, pero no indispensable. Este remedio es útil para la bronquitis, el asma, la gripe, o para un simple catarro o tos.

También hay otros ingredientes muy tradicionales pero menos populares, como el ajo. El problema para muchos es su olor. ¿Os acordáis de Victoria Beckham diciendo que España olía a ajo? Es uno de los ingredientes más usados en nuestra gastronomía, cocinado no es tan aromático como crudo, pero dice el refrán que ajo hervido es ajo perdido. Sin cocinar es mucho más rico en propiedades: es un excelente antibiótico natural, alto en vitamina B6 y en vitamina C, con un ajo crudo al día estaremos preparando a nuestro cuerpo para combatir al invierno. «Ajo, cebolla y limón y déjate de inyección». Así que ya sabes: Cierra la puerta a la gripe y a todos los bichos que se quieran colar.

FUENTE: http://mamaaladeriva.blogspot.co.uk/2015/03/los-remedios-de-la-abuela.html

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