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¿Tienes adicción al móvil? ¿Cómo la controlas?

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Aunque resulte curioso y sorprendente, la adicción al teléfono móvil se hace cada vez más presente en las familias. El miedo a vivir sin teléfono, a no tener cobertura allá donde vayamos, a dejarse el teléfono en casa cuando salimos, etc., se convierten en un trastorno patológico que sigue un comportamiento similar a cualquier otra adicción.

La nomofobia, o adicción al móvil, aumenta a velocidades vertiginosas como resultado de esa necesidad tecnológica con la que nos encontramos y aprendemos. Así como antes era raro ver a alguien con un teléfono móvil andando por la calle, ¿quién no tiene hoy un teléfono que cumpla con los últimos avances de la tecnología? De hecho, mucha gente sale a la calle con dos móviles por si uno falla o se queda sin batería.

Este miedo a quedarse sin el teléfono o no poder usarlo por falta de batería, cobertura o debido a alguna normativa (como por ejemplo dentro de una sala de cine o teatro) se puede diagnosticar y tratar. Lo difícil es que la persona en cuestión sea consciente de este problema. Verse rodeado, como ocurre en la mayoría de los casos, de personas que están pendientes del teléfono en todo momento, hace más difícil que la persona vea necesario buscar ayuda para superar esta adicción.

Generalmente las personas que tiene este trastorno sufren de ansiedad y angustia, por miedo a quedarse sin comunicación. Si éste es tu caso, no dudes en tomar conciencia de la situación e identificarla como algo de lo que debes  desprenderte. Procura hacer un registro del tiempo que pasas con el móvil o de las actividades que realizas estando pendiente de él (por ejemplo, subir las escaleras del metro, andar por la calle, tomarte un café con un amigo, etc.) y procura disminuir este tiempo. Márcate objetivos respecto al tiempo que pasas con el móvil y consigue poco a poco pequeños logros, como por ejemplo “pasear por la calle dejando el teléfono todo el rato dentro del bolso, a no ser que oiga una llamada”. Se trata de conseguir tener clara la idea de que el móvil es un instrumento de gran ayuda para muchas cosas, pero que su función principal es estar comunicado en todo o casi todo momento pero que eso no equivale a estar pendiente de él las  24 horas del día.

Muchas aplicaciones que ofrecen los teléfonos de hoy en día son ciertamente interesantes y valiosas, pero repásalas bien y haz un listado de todas las que tienes, seleccionando aquellas que realmente te ayudan o te han ayudado y úsalas siempre que eso no genere ansiedad en ti. Si te generan obligaciones o te producen ansiedad, no son buenas. Retíralas.

Si modificando poco a poco estas conductas ves que te vas liberando del uso del móvil, recurriendo a él cuando es necesario pero sin que tenga que estar presente en todo lo que haces,  enhorabuena.  Si no es así, no dudes en consultar con un profesional que te ayude a identificar bien el problema y trabajarlo para sentirte mejor. Te recordamos además que la homeopatía es eficaz para el abordaje del estrés y ansiedad de origen diverso.

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