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Alimentación y cálculos en vesicula biliar

ALIMENTACIÓN Y CÁLCULOS EN VESÍCULA BILIAR

La litiasis o colelitiasis se define como la presencia de cálculos en la vesícula biliar. Los hábitos dietéticos y de estilo de vida de hoy en día han producido un aumento importante de este problema de salud.

Este trastorno se produce por alteraciones en el metabolismo de las sales biliares y del colesterol en la propia vesícula. En otros casos de litiasis ésta se puede deber a anomalías en el metabolismo de la bilirrubina, aunque se produce con menor frecuencia.

La persona afectada de litiasis en ocasiones no presenta síntomas, pero en muchos casos son característicos los cólicos, dolores en la parte superior derecha del abdomen, acompañados de náuseas y vómitos. Es también frecuente que la persona afectada note una cierta intolerancia a los alimentos grasos, con hinchazón abdominal, flatulencias, digestiones pesadas… También se puede observar ictericia, coloración amarillenta de la piel, una orina de color más oscuro de lo habitual o unas heces de color blanquecino.

La pieza clave: la alimentación

Tanto para la prevención de los cálculos en la vesícula como para su tratamiento, un aspecto a considerar de vital importancia es la dieta.

Lo primero que debería plantearse un paciente afectado de colelitiasis es conseguir de forma progresiva el normopeso, ya que como hemos indicado anteriormente, una de las causas de la formación de estos cálculos es el metabolismo afectado de las grasas  y es habitual observar un cierto sobrepeso u obesidad en estos pacientes.

A esto deberíamos añadir una dieta pobre en grasas y colesterol, valorándolo especialmente a la hora de cocinar y condimentar los alimentos así como evitar aquellos alimentos que aumenten la secreción de bilis.

Recomendaciones dietéticas a tener en cuenta:

– No ayunes ni hagas comidas copiosas. Los extremos nunca son buenos. Fracciona la dieta en 4-5 comidas al día y no te saltes ninguna.

– En cuanto a las grasas:

  1. Consume las carnes y las aves eliminando previamente la grasa y/o piel visibles. Olvídate de la charcutería, los embutidos grasos, los patés y las vísceras, pues todo esto tiene altos niveles de colesterol.
  2. Elige el pescado blanco al azul, al ser menos graso.
  3. A la hora de condimentar las comidas limita el aceite, la mantequilla, la manteca de cerdo, la nata, la bechamel, los sofritos, etc
  4. Toma los lácteos desnatados.
  5. Cuando cocines intenta usar la mínima cantidad de aceite y consume aceite virgen de oliva.
  6. Evita al máximo la bollería y productos de pastelería, ya que estos son ricos en grasas.
  7. No abuses de los frutos secos, las aceitunas o los aguacates.

– Evita las verduras muy flatulentas como la coliflor, el repollo o las coles de Bruselas.

– Disminuye todo lo posible el café, el té, el chocolate, el alcohol o los alimentos ácidos, pues estos estimulan la secreción de bilis.

– Intenta que las comidas y las bebidas estén templadas cuando las consumas. Las temperaturas extremas, muy frías o muy calientes, estimulan también la formación de bilis, por lo que no son recomendables.

Del mismo modo que debes cuidar la alimentación si sufres de cálculos en la vesícula  no olvides acudir a tu médico para que te haga un seguimiento y valore si necesitas tratamiento médico o quirúrgico. En muchas ocasiones, unas pautas adecuadas en la alimentación mejoran enormemente el cuadro clínico del paciente pero en otras no es suficiente y se necesita un tratamiento más completo. Sea o no tu caso, la dieta saludable y adaptada a tus necesidades será tu gran aliado siempre.

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